Estableciendo un símil culinario, lo que “se cuece” en las dos comunidades autónomas llamadas a las urnas el próximo 21 de octubre son ingredientes muy distintos pero con objetivos bien comunes.
El lendakari se ha visto obligado a acortar la legislatura tras perder el apoyo del PP y ha decidido un adelanto electoral. Galicia aprovechando esta circunstancia ha hecho lo propio con argumentos bastante creíbles pero no exentos, como es lógico, de intención política. Os dejo aquí un análisis a cargo de Antoni Gutiérrez-Rubí, experto en comunicación política.
En cualquier caso, las cocinas de los diferentes partidos estarán ya a pleno rendimiento, independientemente de la zona geográfica, siguiendo suponemos unas recetas indispensables que se podrían resumir así:
Medición y análisis de la situación; esto toca desde el punto de partida hasta el día del sondeo definitivo.
Estrategia general y, sobre todo, un mensaje. Un mensaje que ha de ser, como siempre, sencillo y directo.
Definición de equipo electoral, así como sus funciones, con minuciosa atención al eje de dicho equipo: el candidato y su agenda. En esta cuenta atrás, tendrán que administrar muy bien los tiempos estando en los lugares y momentos oportunos.
Y, como no, y siempre dentro de la estrategia general, la comunicación on line y off-line, ambas serán definitivas. Bien entendido que la mejor comunicación es siempre aquella que se hace en virtud de hechos intachables. Hazlo bien y cuéntalo aún mejor, tendrás el éxito asegurado.
A los rivales políticos habrá que añadir en esta ocasión un factor que jugará en contra de todos: la crisis económica y sus consecuencias. A destacar el claro desgaste de la clase política. Es evidente que la incredulidad y el desánimo dominan a la opinión pública.
Por otra parte, la fragmentación de muchos grupos políticos complican el panorama para el votante pero, sin duda, esta circunstancia será una oportunidad clara para otros.
En fin, lo que sí es seguro es que no está el horno para bollos.Y por terminar con metáforas gastronómicas finalizo confiando en que se ponga toda la carne en el asador, pues como decía el otro, aquí “pan” y después gloria, sin olvidar un ¡qué aproveche!
Publicado originalmente en OCTO